Los tumores originados en los tejidos de hígado se denominan, tumores hepáticos primitivos, benignos o malignos, mientras que los que afectan a este órgano pero están originados en otros órganos, constituyen los tumores hepáticos secundarios o metástasis hepáticas.
Existen lesiones focales como los quistes simples o la peliosis hepática que no pueden catalogarse propiamente de tumores hepáticos. Los quistes simples constituyen un hallazgo ecográfico relativamente frecuente, acostumbran a ser asintomáticos y no requieren tratamiento; en casos excepcionales puede estar justificado su drenaje por vía percútanla bajo control ecográfico o incluso mediante cirugía laparoscópica.
La peliosis hepática es una lesión muy infrecuente consistente en la formación de cavidades tapizadas por hepatocitos y que contiene sangre; habitualmente es asintomática, no induce alteraciones analíticas y su aparición se ha relacionado con hemopatías malignas o con la administración de fármacos como los anabolizantes o la aziatropina.
En la edad infantil los tumores malignos más comunes son los primarios, fundamentalmente el hepatoblastoma, mientras que en la edad adulta son más frecuentes las metástasis, y es el carcinoma hepatocelular (CHC) el tumor primitivo más prevalente. El hemangioma es el tumor hepático benigno más común, mientras que los restantes son muy infrecuentes.


