Cáncer de endometrio, diagnóstico

Diciembre 16th, 2009

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Se puede considerar con probabilidad para el diagnóstico de cáncer de endometrio,  las mujeres que cumplan con alguna de las siguientes condiciones: pacientes que presentan sangrado vaginal después de la menopausia, pacientes con piómetra posmenopáusica, mujer posmenopáusica asintomática y con células endometriales en la citología oncológica, perimenopáusicas con sangrado intermenstrual, o perimenopáusicas con sangrado anormal, especialmente si tienen historia de ciclos anovulatorios.
El diagnóstico se establece siempre mediante la practica de un legrado endocervical o histeroscopía más biopsia.
La biopsia que se puede realizar por legrado o por histeroscopia que es más fácil para  tomar muestra y la podemos hacer en forma ambulatoria (pasamos el histeroscopio con su vaina, luego miramos, sacamos el histeroscopio, apoyamos la vaina a ciegas e introducimos la pinza para obtener la biopsia finalmente). Pueden ocurrir errores en la toma de la muestra, por ejemplo movimiento del histeroscopio,  entonces hay que buscar otro método. Son situaciones en las que muchas veces se termina realizando la histeroscopía bajo anestesia general. En esta situación se dilata bien el cuello, se mira y se biopsia directamente. Podría hacerse un legrado, pero mejor es mirar y biopsiar directamente. En el legrado podemos pasar por alto las zonas de lesión. Si la paciente está sangrando, no se va a ver nada con el histeroscopio. En esta situación lo que hay que hacer es un legrado. El legrado no solo va a ser biópsico, sino que en primer lugar va a ser hemostático.



Efecto de una neoplasia sobre el embarazo

Octubre 15th, 2009

neplasias y embarazo

No hay aumento de los abortos ni de los partos prematuros. Gran parte de la influencia nociva sobre el embarazo se ejerce a través del sistema hematopoyético. Por ejemplo: Leucemia, que puede provocar trombocitopenia, anemia y leucemia. Con mayor posibilidad de hemorragia e infección. Los tumores que afectan al cuello uterino tienen mayor riesgo de sangramiento durante el parto vaginal.
Es rara la diseminación metastásica al feto y la placenta, incluso con diseminación materna. La barrera placentaria filtra las células tumorales, y en los raros casos de neoplasia congénita (Neuroblastoma, melanoma, leucemia), ésta no se disemina a la madre. No hay evidencias que los hijos de leucémicas contraigan la enfermedad con mayor frecuencia que la población general. No se ha observado que la Leucemia o el Linfoma sean más frecuentes hasta seguimiento por 20 años. Los procedimientos radiológicos, diagnósticos repetidos aumentarían la Incidencia de Leucemia en los RN, no así las exposiciones únicas. Hijos de embarazadas que estuvieron expuestas a menos de 1.500 m del epicentro de la explosión de la Bomba atómica no han desarrollado Leucemia a 20 años de seguimiento. Otras series comunican aumento de hasta 40% de tumores del SNC, Leucemia y Hemangiomas en procedimientos diagnósticos radiológicos.
La administración de Estronciio Radiactivo a la embarazada en tratamiento o diagnóstico puede dañar al feto o actuar posteriormente al producirse balance de Calcio negativo con traspaso al feto. Oro coloidal y Sulfuro de Tecnecio no atraviesan de modo significativo la placenta.



Cáncer de ovario, epidemiología y factores de riesgo

Septiembre 7th, 2009

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La frecuencia del cáncer de ovario aumenta con la edad. El 70% de los tumores se diagnostican entre los 40 y 70 años, con un pico netamente definido entre los 50 y 60 años.
Las neoplasias de células germinales suelen presentarse aproximadamente 30 años antes que los carcinomas de estirpe epitelial (la mayoría se presentan antes de los 20 años). Por lo tanto, el tipo histológico del tumor varía con la edad; siendo la mayor parte de los tumores de las pacientes menores de 20 años de origen germinal, mientras que casi todos los tumores de las pacientes posmenopáusicas son de origen epitelial.
La etiología del cáncer de ovario parece estar relacionada con las continuas y sucesivas ovulaciones que tiene la mujer. La ovulación ocasiona defectos e irregularidades en la superficie del ovario, que por su parte conducen a la formación de pequeñas inclusiones quísticas. A su vez, el proceso de reparación del epitelio superficial del ovario traumatizado por la ovulación, de alguna forma se volvería aberrante y conduciría a la neoplasia. Así, tanto los embarazos como la utilización de anticonceptivos orales (ACO) interrumpirían este proceso microtraumatizante y en cierta manera prevendrían su aparición. Por lo tanto, cuanto mayor sea el número total de ciclos ovulatorios en la vida de una mujer, mayor será el riesgo de desarrollar un cáncer epitelial del ovario (mayor riesgo mujeres nulíparas y con menopausia tardía).



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