El cáncer de esófago ocupa el noveno lugar, por orden de frecuencia, entre las neoplasias malignas en el mundo, si bien en los países en vías de desarrollo alcanza el quinto lugar. Desde el punto de vista epidemiológico son tumores que presentan una gran variabilidad geográfica, siendo máxima su incidencia en países como China e Irán.
Predomina en varones, con una relación hombre/mujer igual a 4/1, aunque en las zonas de muy elevada incidencia esta relación se reduce.
Diversas lesiones esofágicas se consideran precancerosas, entre ellas se destacan la esofagitis cáustica, el esófago de Barret, la acalasia y la disfagia sideropénica (síndrome de Plummer-Vinson).
Otras afecciones se asocian de manera significativa con el desarrollo de neoplasia de esófago, como la queratosis palmoplantar y la enfermedad celíaca, pero su relación aún no está del todo confirmada.
Existen diversos factores de riesgo que aumentan en forma significativa la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer, como por ejemplo el consumo crónico de tabaco y alcohol. Estos últimos han sido mencionados como los principales factores de riesgo en Europa y América.
Las dietas pobres en verduras frescas y frutas, la ingesta de bebidas y alimentos excesivamente calientes, y la presencia de nitrosaminas en determinados alimentos también son factores de riesgo, especialmente en las zonas de mayor incidencia.



