Es importante recordar que la vulva está cubierta por piel, por lo que muchas enfermedades cutáneas que afectan a las regiones pilosas de otras partes del cuerpo, también pueden aparecer en la vulva, por lo tanto la piel y la mucosa de la vulva está expuesta a una amplia variedad de neoplasias malignas, las cuales, debido al profuso drenaje linfático valvular que se realiza por dos vías principalmente que son: el drenaje linfático principal, que va a los ganglios inguinocrurales y drenaje secundario por vía de los linfáticos pudendos internos hasta los ganglios pelvianos profundos.
De lo anterior deriva que los labios mayores y menores tienen su flujo hacia los ganglios inguinales ipsilaterales en un 95%, la región del clítoris y el periné flujo linfático bilateral. Todo esto facilita la aparición de metástasis ganglionares precoces, ensombreciendo el pronóstico.
A pesar de se un órgano externo, en el cual pueden visualizarse a simple vista las patologías, generalmente la consulta es tardía, lo que se debe más que nada a temor o vergüenza. Por esto es muy importante conocer la patología de la vulva y diagnosticarla precozmente o cuando hay lesiones muy pequeñas, ya que si no es así, pueden formarse grandes cicatrices o incluso malignizarse.
Los cánceres de la vulva son raros, representan entre el 3 y 5% de todos los cánceres ginecológicos. Pueden originarse en la piel, tejidos subcutáneos, elementos glandulares de la vulva, o de la mucosa del tejido inferior de la vagina, la mayoría se presentan en mujeres postmenopáusicas, con una frecuencia máxima en la sexta década de la vida, siendo el carcinoma epidermoide el más frecuente, de 90 a 95% del total.



