![135_4_thailandia_mujeres jirafa_mae hon son[1] 135_4_thailandia_mujeres jirafa_mae hon son[1]](http://www.cancerhumano.com/wp-content/uploads/2009/08/135_4_thailandia_mujeres-jirafa_mae-hon-son1.jpg)
En 1985 se describió una incidencia de cáncer de ovario entre 3 y 5 veces mayor en mujeres de origen americano-europeo que en las de origen africano-asiático. Para casi todas las pacientes con cáncer epitelial ovárico no hay una predisposición genética bien definida, pero en algunas familias, el riesgo de cáncer de ovario es tan alto que parece trasmitirse en forma autosómica dominante. Los tumores en estas familias “susceptibles” han sido sobre todo variantes serosas papilares.
Es conocida también la existencia de una llamativa asociación entre la patología tumoral ovárica y algunas enfermedades hereditarias. Así, se ha señalado una elevada frecuencia de neoplasias mesenquimales en los casos de S. de Peutz-Jeghers, consistente en poliposis intestinal y manchas melánicas en la boca, en el S. del nevo basal y en la disgenesia gonadal (alteración cromosómica). Las mujeres con aberraciones cromosómicas son especialmente propensas a desarrollar tumores de origen germinal.En general, casi todos estos tumores no son de estirpe epitelial, con una tendencia a presentarse más precozmente y predominar los de tipo seroso.
Greene (1984) sugirió que las mujeres supervivientes a un cáncer de ovario son más susceptibles a desarrollar un cáncer de mama, endometrio y colon que las de un grupo control.


