El carcinoma epidermoide constituye del 85 al 90% de los cánceres de cuello uterino, se piensa que la mayor parte de estas lesiones se inician como displásicas y progresan hasta el carcinoma in situ, y luego a la enfermedad invasora.
Cuando una lesión in situ progresa más allá de la membrana basal del epitelio, se considera que es invasora, con potencial para crecer más y formar depósitos metastático. La primera fase de esta invasión cervical se ha sido denominada carcinoma microinvasor.
Desde entonces muchos investigadores han intentado definir un cáncer de cuello uterino incipiente que tenga poco o ningún riesgo de diseminación más allá del cuello uterino y que, por lo tanto, pueda ser tratado por un medio más conservador que un cáncer francamente invasor.
Las definiciones del carcinoma microinvasor suelen basarse en la profundidad de la invasión desde la membrana basal y la profundidad máxima varía entre 1 y 5 mm.
Las diferencias en los enfoques terapéuticos y los métodos de medición tumoral hacen difícil la comparación de los resultados de los numerosos informes clínicos existentes en la literatura. No obstante, se dispone de información como para sugerir que cuando una lesión invade menos de 3 mm por debajo de la membrana basal el riesgo de metástasis ganglionares es inferior al 1%, en cambio, cuando la lesión invade hasta una profundidad de 3 a 5 mm el riesgo de diseminación se encuentra entre el 1 y 13%.



