
Estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto algunas analogías entre el cáncer de ovario y el de mama, que compartirían algún denominador etiológico común. Aquellas mujeres con carcinoma mamario tienen el doble de riesgo de presentar un cáncer primario de ovario y quienes han tenido un carcinoma ovárico tienen 3 a 4 veces aumentado el riesgo de desarrollar un carcinoma primario de mama.
El cáncer de ovario es mayor en los países industrializados (excepto Japón), lo cual hace pensar que los factores ambientales tienen una gran influencia en la aparición de esta enfermedad. Se ha observado que la incidencia de este tumor en mujeres japonesas emigradas a EEUU aumenta, siendo parecida a la de las americanas en la posmenopausia. Por otro lado, se ha realizado una relación causal entre el cáncer de ovario y la dieta, sobre todo rica en carne y grasa animal. Aparentemente no existiría una relación con el consumo de alcohol, café, ni tabaco.
Llama la atención la posible relación entre materiales del grupo talco-asbesto y esta patología. Esto estaría dado en mujeres que usaban regularmente polvos de talco impuro en la zona perineal. En el pasado el talco solía estar contaminado con asbesto, bien conocido como causa de mesoteliomas pleurales y peritoneales, y eso sería lo que explicaría dicha asociación. Para otros esta relación no existe.
Con respecto a la radiación y su relación con este tipo de cáncer, aparentemente el riesgo aumentaría de forma directamente proporcional a la cantidad de irradiación recibida.


