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La frecuencia del cáncer de ovario aumenta con la edad. El 70% de los tumores se diagnostican entre los 40 y 70 años, con un pico netamente definido entre los 50 y 60 años.
Las neoplasias de células germinales suelen presentarse aproximadamente 30 años antes que los carcinomas de estirpe epitelial (la mayoría se presentan antes de los 20 años). Por lo tanto, el tipo histológico del tumor varía con la edad; siendo la mayor parte de los tumores de las pacientes menores de 20 años de origen germinal, mientras que casi todos los tumores de las pacientes posmenopáusicas son de origen epitelial.
La etiología del cáncer de ovario parece estar relacionada con las continuas y sucesivas ovulaciones que tiene la mujer. La ovulación ocasiona defectos e irregularidades en la superficie del ovario, que por su parte conducen a la formación de pequeñas inclusiones quísticas. A su vez, el proceso de reparación del epitelio superficial del ovario traumatizado por la ovulación, de alguna forma se volvería aberrante y conduciría a la neoplasia. Así, tanto los embarazos como la utilización de anticonceptivos orales (ACO) interrumpirían este proceso microtraumatizante y en cierta manera prevendrían su aparición. Por lo tanto, cuanto mayor sea el número total de ciclos ovulatorios en la vida de una mujer, mayor será el riesgo de desarrollar un cáncer epitelial del ovario (mayor riesgo mujeres nulíparas y con menopausia tardía).


