Es menor su incidencia pero produce entre el 50 al 60% de las muertes por cáncer ginecológicos. Falleciendo el 80 al 85% de las mujeres que lo presentan debido a su diagnostico tardío, cuando este cáncer se encuentra suele estar en estadios avanzados III o IV.
No origina síntomas hasta etapas muy avanzadas, es poco frecuente pero posee alta mortalidad.
Los Tratamientos disponibles son pocos eficaces en estadios tardíos, 10% de la población que lo sufre presenta antecedentes familiares de cáncer de ovario, útero o colon. El 90% restante no presentan antecedente alguno.
Aumenta su incidencia a partir de los 50 años, una tumoración de ovario en una mujer de 50 años o más tiene la chance de ser un cáncer en el 30% de los casos.
Lamentablemente no existe un estudio que nos permita implementar un programa de detección precoz. Se plantean los marcadores tumorales los cuales no han resultado satisfactorios todavía pues con el que se cuenta que es el CA125 solo se ha visto que aumenta cuando el tumor evade la cápsula de órgano sobretodo si existe compromiso peritoneal. La ecografía transvaginal detecta tumoraciones ováricas pero para confirmarlas se necesita de métodos invasivos como la laparoscaopía o la laparotomía exploradora por lo que no cumple con los requisitos tampoco para ser un método de detección precoz, pues de cada 30 tumoraciones ováricas solo en un caso se confirmara que esta es una neoplasia.


