Para el diagnóstico precoz del cáncer de endometrio se han utilizado procedimientos como la citología endometrial, biopsia de endometrio o ecografía vaginal, sin que ninguno haya sido satisfactorio, ni demostrado su validez como método de cribado, lo que, unido a las molestias e incomodidades que habitualmente producen, ha llevado a que en la actualidad no se recomienden.
Dado que la hemorragia posmenopáusica presente en el 85% de los casos, se produce en estadios iniciales de la enfermedad, en los que la supervivencia es alta (90% en el estadio IA frente al 10% en el estadio IV a los 5 años), se considera que la investigación sin demora de toda hemorragia posmenopáusica, entendiendo como tal aquella que se produce en mujeres en edad perimenopáusica con amenorrea igual o superior a un año, puede conllevar una mejora en el pronóstico.
La entrevista anual a mujeres para conocer la presencia o no de metrorragia posmenopáusica puede servir para el diagnóstico precoz. Aunque no existe evidencia de su efectividad, la simplicidad de la medida hace que se incluya entre las actividades preventivas a desarrollar por el equipo de Atención Primaria.
La actividad para el personal sanitario del equipo de Atención Primaria consistirá en realizar con periodicidad anual una entrevista dirigida a conocer la presencia de metrorragia posmenopáusica a las mujeres a partir de 50 años, derivando al segundo nivel a aquellas mujeres que presenten este síntoma.


