Respecto a la autoexploración mamaria, no existe evidencia de su utilidad como método de cribado. Es probable que en el futuro pueda determinarse su papel como método complementario si se practica en los períodos entre mamografías, aunque esto está por demostrar.
Su sensibilidad y especificidad son bajas y no se ha valorado adecuadamente la ansiedad que pueda generar su recomendación masiva.
Siempre que se considere factible se recomienda la práctica de un examen clínico mamario anual a partir de los 40 años y, a partir de los 50 años de edad, una mamografía cada 2 años. Debido a la complejidad de un programa de cribado de estas características, para la práctica de la mamografía, es realista priorizar sobre el grupo de mujeres de 50 a 65 años y ampliarlo hasta los 70-75 años en función de los recursos disponibles a medio y largo plazo.
Respecto a la autoexploración mamaria nos remitimos a la opinión de la Organización Mundial de la Salud: “Existe insuficiente evidencia de que la autoexploración mamaria, tal como se practica en la actualidad, sea efectiva para reducir la mortalidad por cáncer de mama. Así pues, los programas de cribado con autoexploración mamaria no se recomiendan actualmente dentro de una política de salud pública, aunque hay igualmente insuficiente evidencia para recomendar su abandono en los lugares donde ya se viene practicando.”



