A nivel individual deben identificarse las personas que presenten, por existencia de factores familiares o condiciones del entorno, un riesgo superior a la población general; lo que habrá de conducir a las medidas expresadas para el diagnóstico precoz o la corrección de medidas favorecedoras.
En concreto, deben seguirse los individuos con historia familiar de cáncer colorrectal, los afectados de poliposis adenomatosa familiar (PAF), aquellos que tienen colitis ulcerosa y los portadores de pólipos adenomatosos.
El seguimiento debe realizarse mediante colonoscopias periódicas cada 1-2 años empezando a los 20 años de edad en familiares directos (hijos) de pacientes con cáncer de colon o a los 5 años previos a la edad de aparición del cáncer más joven de la familia. Los portadores de PAF deben ser sometidos a colectomía total antes de los 20 años. En los pacientes con colitis ulcerosa, debe practicarse colonoscopia cada año a partir de los 8-15 años de evolución en función de la extensión. A los pacientes portadores de pólipos adenomatosos debe practicarse seguimiento cada 1-3 años. Pronto podrá ayudar la determinación en heces mediante PCR de anomalías cromosómicas.
A nivel colectivo las recomendaciones se centran en hábitos dietéticos saludables con ingesta habitual de fibra, reducción del consumo de carne y de la grasa animal. El cribado mediante la determinación de sangre oculta en heces a individuos de más de 40 años puede detectar precozmente neoplasias de colon, aunque la sensibilidad y especificidad son bajas. A pesar de ello, en algunos países se aconseja como práctica útil.








